Tengo que escribir más

La de veces que habré dicho (y pensado) esto. Cómo me gustaría tener tiempo para escribir más. Es más, en realidad podría cambiar el verbo de la frase y sustituirlo por cualquiera de estos: diseñar, fotografiar, viajar, pasear, charlar… Todos estos verbos forman parte de las cosas que más me gusta hacer y algunos más que otros, los práctico de manera recurrente. Evidentemente, diseño cada día porque trabajo en una consultora de diseño, pero hay cantidad de cosas que me gustaría diseñar más allá del ámbito estrictamente laboral y que simplemente se quedan en el diluido mundo de las ideas.

Sin duda es una paradoja que escriba un texto en el que se anhela precisamente eso: escribir. Lo normal sería que este contenido fuese el propio de una conversación de desayuno con mi chica, justo antes de ir al trabajo, tras otro día de apagar el despertador y seguir durmiendo cinco minutos… Y sí, otro día (más) que dejo de ir al gimnasio.

Me levanto, me ducho, me visto y preparo el desayuno: zumo de naranja natural, café con leche y tostadas con tomate. La mochila, el tupper con la comida, el casco y pillar la moto para ir a la oficina. Allí ocho horas y media. Hasta aquí lo que se repite cada día. Esto es así. Quitémosle vacaciones, festivos y fines de semana. Introduzcamos alguna pequeña actividad extra al salir de la oficina, variación en el orden o el horario y básicamente lo tenemos: mi día a día.

Escribir, fotografiar, viajar y pasear, no están en esa rutina. Pero más allá del placer que puede producir(me) escribir, sobre lo que yo quería reflexionar en este texto, es ¿cuál o cuáles han sido los detonantes que me han llevado a pensar sobre esto (y escribirlo)? Seguro que hay un montón de ellos, en estos tiempos de fragmentación, todo atiende a múltiples factores. Sin embargo, hay dos de los que tengo plena consciencia.

El primero. Encontrar un tema sobre el que escribir para los “deberes” de las clases de inglés a las que asisto en el trabajo. Daniel, el profesor, nos pide cada semana desde hace seis meses —sí, SEIS MESES, madre mía, demasiado— que para practicar lo visto en las clases escribamos algo corto para que luego él lo revise y así poder mejorar más allá de las dos horas de clase semanales. Se trata de un texto abierto, corto (la mitad de un A4) y sin temática definida.

Para mí esto ha sido, hasta hoy, algo muy difícil. Pero por suerte, en un viaje a Lugo que hice solo durante 5 horas conduciendo por las tierras de Castilla y León, me sirvieron para llegar hasta la clave. Si me permitís la licencia, lo escribo en inglés y así se lo cuento también a él.

I’m sorry, Daniel, I hadn’t done my part for 6 months but I’ve finally learnt something important from your request. I’ve discovered a topic that I like to write about. That’s the most difficult thing when you do something. At least for me, the complicated part is to set up some solid foundations that let me keep going motivated and working effortless. The subject is: things that I like. Yes, having reached this point, you probably are thinking, such a long journey for this simple matter, but as many wise persons have previously said, “simple things are the most complicated ones”.

El segundo. Es parte de una exploración sobre el potencial creativo que inicié en el —ya no tan cercano— año 2012, de la mano de Vanessa Bejarano y su metodología Beintuitive. A grandes rasgos, se trata de un modelo a través del que desarrollar la toma de decisiones desde la intuición. Cuerpo y mente. Creo en esto desde el primer momento en el que charlé con Vanessa. Y hasta la fecha, mucho de lo que he trabajado con ella, me ha servido para ir haciendo las cosas que hago. Fue hace un par de fines de semana, con la llegada de la primavera, que asistí a una de sus sesiones en la que se exploraba el propósito interno con el objetivo de pasar “del talento al don y del placer al gozo”.

Esto me hizo (re)tomar la consciencia de la importancia de encontrar el placer en lo que hacemos. De no hacer las cosas porque sí o porque es lo que se espera que hagamos para conseguir lo que se espera que es lo mejor en un momento, contexto o época determinada.

Así que dos situaciones aparentemente inconexas, como los deberes de las clases de inglés y el propósito del Beintuitive, me han llevado a escribir estas líneas. Y es que no suelo dejar pasar la oportunidad de tomar la iniciativa frente a estímulos que proceden de orígenes aparentemente desconectados. Esa misma estrategia me ha llevado en otras ocasiones a leer libros, asistir a eventos, visitar lugares, etc. que me habían recomendado personas diferentes y sin aparente conexión.

Acabo volviendo sobre el anhelo inicial: el tiempo es algo muy relativo. Habré dedicado algo más de cinco horas a redactar y editar estas líneas, pero la de horas que he pensado en hacerlo, sin hacer nada, no soy capaz de cuantificarlas.

Nota: el texto que aparece en inglés en este artículo es el resultado de haber corregido algunos errores señalados por Daniel. A continuación se puede ver la versión original con sus apuntes. Así que, finalmente he entregado los “deberes”. Próximamente en este mismo espacio: “Things that I like”.

Daniel Homework